Fuimos a visitar la Pagoda Ngoc Son, junto al lago más grande de la ciudad. Pero antes nos llevaron en "Cyclo Pousse" por las calles principales. ¿Y qué es un "ciclopus" de esos? Pues no es más que una bicicleta, con una especie de carrillo delante, que es un asiento, y en el que vas haciendo de "guiri" por todos lados. Así que, correspondiendo a las espectativas, todos con la cámara en mano haciendo las primeras mil fotos. Fotos a las tiendas, a las gentes, a las motos y los coches, a la policía, a las paredes, llenas de pinturas con los teléfonos de albañiles para hacer obras, fotos a los cables del tendido eléctrico, miles y miles de cables colgando entre casa y casa, gente vendiendo lotería legal, gente vendiendo lotería ilegal, gente vendiendo de todo lo que se pueda imaginar... y fotos, fotos y más fotos.
Después nos llevaron a ver un espectáculo de "Marionetas bajo el agua". Se lo podían haber ahorrado. Imaginaos: 13 horas de vuelo desde Madrid hasta Bangkok, más otra hora más hasta Hanoi; cambio horario, paseito en la bici esa de los cojones... en fin que el espectáculo era vernos a todos medio sobados (alguno se que se quedó dormido del todo) mientras unas marionetas se mueven sobre el agua y cuatro o cinco tíos están tocando música parecida a la que te ponen en los chinos cuando vas a cenar. En fin, que después de eso nos fuimos a dormir, por fin.
En Hanoi también vimos el Templo de la Literatura, el mausoleo de Ho Chi Ming (si queréis saber quién era os recomiendo la wikipedia mejor que contaros yo quién era), aunque lo vimos por fuera, ya que había unas colas impresionantes para entrar a verlo, y la Pagoda de un solo pilar.
Y poco más en Hanoi. Es una ciudad que hay que ir a verla porque hay que ir, sin más, al igual que Saigón. Sin mucho atractivo, sin mucho que ver, pero hay que verla.
Con Dios a todos.